Delirios de una tonta ilusionada
Aunque esta mañana desperté sola,
nada logró sacarme la sonrisa del rostro;
me invadió una inmensa tranquilidad,
y también una intensa necesidad
de volver a cerrar mis ojos.
Anoche soñé con él una vez más,
pero esta fantasía pareció demasiado real.
Lo percibí más cerca que nunca,
fue como si jamás se hubiese alejado.
Desde el momento en que nos distanciamos
el destino nos puso a los dos a prueba.
Debo reconocer que es tanto lo que lo extraño,
que vivo un invierno en primavera.
Mi vida no es la misma sin su dulce voz.
Por eso me sorprende la paz que siento hoy,
no dejo de preguntarme si fue imaginación o no;
el escucharle decir palabras tan tiernas,
y darme ese beso apasionado,
como los de las películas de amor.
Tal vez haya sido un rejunte de recuerdos,
o delirios de una tonta ilusionada.
Solo se que su presencia iluminó mi noche
y, al igual que en los viejos tiempos,
él cuido de mi en la madrugada.
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