Atónito frente al monitor
No puedo escribir,
preparo el grabador de voz, para decir
mis últimas palabras por lo que sucedió.
Se me anuda la garganta y me trago mis palabras;
no se que decir, atónito estoy por lo que escuché el día de hoy.
Salgo a un espacio abierto,
veo el firmamento;
soy como un gato en el encierro,
pero esta vez ni adentro,
Hoy apareció la luna, no la cubrió la triste bruma,
hoy es clara, como la vida, no es oscura.
Rasco mi cabeza, peino y despeino mi cabello,
estás son las horas que quiero decir lo que quiero, y no puedo.
Podría de decir que la luna me sonrió, lo cierto es que tiene una aura y anuncia lluvia,
como hoy llovió; la luna tiene aura como hoy me rodea una espuma, melancolía, para mi no es lluvia.
Atónito estoy siendo un hablador, pensante estoy de que habré de decir el día de hoy.
Si recopilara todos, todos mis recuerdos, escribiría un libro o un tratado completo y no mis tristes versos;
pues han sido (fueron) tan gratos y contentos, cada uno de nuestros momentos.
Estoy en un espacio abierto, hay estrellas en el cielo,
se peina y se despeina mi cabeza, no se encuentra,
esta no es su naturaleza, hoy la luna tiene aura
y no existe bruma, yo tengo la tristeza y es mi espuma.
Estoy más sordo que el aura que rodea a luna,
y tan mudo como si me cubriera a mí la bruma,
con el más grande de todos los silencios, el
que ahora tengo, el que llega al fondo, el
que se ahoga adentro.
Atónito estoy, por la noticia del día de hoy,
por la nota triste al escuchar tu voz decir adiós,
el que anuncia que todo terminó.
Y la luna tiene aura y no tiene bruma, ni la vida, ni la noche son oscuras,
mañana habrá una luz brillante y pura, el aura que carga luna,
solo anticipa que habrá lluvia,
y se derretirá y se lavará esta espuma.
Jose Antonio Rios Ramirez..
Te acordarás de mí...
Te acordarás de mí…
Te acordaras de mí cuando menos lo esperes…,
recordaras quizás los mejores momentos,
y tal vez pues te invadan los bellos sentimientos,
que juntos recreamos en medio de placeres…
Quizás estés con otro que en los atardeceres,
tal vez nunca sospeche sobre tus pensamientos,
e ignorará al besarte que tus labios sedientos,
Quizás en ese momento de esos besos infieles,
él pruebe de tu boca dulzura de sus mieles,
pero será de un beso pensado en otra boca…
Y así sin que lo esperes de mi te acordarás,
y en los brazos de ese hombre quizás te encontrarás,
recordando los besos que te volvieron loca…
Jose Enrique Flandez
Venezuela
De mi amada Venezuela aprendí que no toda revolución es buena ni positiva, y que no todo el que te habla bonito te quiere...
Hoy mi Venezuela llora de dolor, de angustia, de tristeza al ver que sus hijos sufren, unos porque se van de casa a probar suerte en otras tierras, a hacer su vida lejos de la madre que los vio nacer y crecer.
Los hijos de Venezuela que se quedan, sufren tanto o más que los que se fueron, lloran por el hermano que se fue, por el ausente que nunca más volverá, porque su pasaje fue de ida y sin retorno a un mejor lugar. Lloran al ver como está su casa, destruida y desolada.
Venezuela, primorosa y glamorosa; como toda mujer, grande y excelsa... Pero ingenua muy ingenua, creíste en las palabras de tú marido el revolucionario, que te enamoró con sus charlatanerías y promesas de un futuro mejor; tan necesitada estabas de afecto que te desbocaste y creíste en las palabras bonitas de tu necio enamorado.
Amada Venezuela, mi mayor anhelo es verte libre, fuerte, independiente y feliz como siempre lo fuiste.
Venezuela grande, ¡Ah tierra pa' ser hermosa!