Condenado a la horca.
Sangre, sin respiración se ahoga, agonizando mientras el corazón le indica que es su último adiós.
Rabia, rabia y dolor yo tan solo me defendía de las puñaladas que me cortaban la piel a traición.
Gritaban himnos con pasión, mientras me despellejaban la piel por tan solo diversión.
Yo agarre furia y mis cuernos le clavé al que la muerte salvajemente me sentenció.
Murió, el pobre infiel murió, en defensa lo hice, más los jueces a la ahorca me mandaron como en la Inquisición.
A
Ellos miran y me llaman asesino mientras con gran sufrimiento expiró por siempre y se me hiela el corazón.
Toro, me llaman toro, pero yo tan solo nací para amar está vida y sonreír la tierra que nacer me vio.
Adiós, muero asfixiado, torturado ,agonizando de dolor, por la mano del que se hace llamar animal con razón.
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