Un día 20 de julio, como hoy
Pocas cosas son como yo me imaginaba
y la realidad, resulta como se le da la gana;
lo que suponía breve, no se termina nunca;
lo que daba por seguro es, una esperanza trunca.
Lo que supuse progreso es... andar desorientado;
lo que creía... inviable, se presenta cotidiano;
lo que era... confortable, resultó inhabitable;
y lo desaconsejable, hoy resulta, lo más loable.
�
es: un trompo que no desmaya, malabares en el aire;
la continuidad absurda es el óptimo confiable;
y a los que guian transportes, seguirles siendo esquivable.
Donde fuí a comprar afecto, adquirí... resentimiento;
y, donde pasé de largo hoy recibo fundamentos.
Puede que por cada ruta o palabra que seguimos,
se descarten las demás y, cuando ganamos, perdimos.
Que pocas cosas son como yo me imaginaba:
cuando me quedo dormido, es que el resto se levanta;
donde voy a estar tranquilo, viene alguien y... me asalta
y cuando voy a pelearme, se me tropiezan las ganas.
Lo que aspiraba a hacer bien, raramente me destaca;
lo que no le dí importancia, larga mi mejor fragancia;
lo que se supone serio, me hace llorar de gracia;
y lo que es reparador, lo que más me destartala.
Donde nada es cosa seria,
el centro es, la periferia;
las fronteras, atracciones;
la amistad, esquizofrenia.
Qué pocas cosas son como me imaginaba
y entre esas pocas cosas: un acorde de guitarra,
algún órgano de iglesia, el redoble de un tambor,
un coro a cinco voces, un violín encantador.
Un silencio que se presta
a los sones de una orquesta;
y la reverberación,
se evade cuan polizón.
Conoce más del autor de "Un día 20 de julio, como hoy"