Recuerdos
Diáfanas y difusas remembranzas
Definen nuestro dubitativo o verosímil pasado,
Imponiéndose de manera voluntaria e involuntaria,
Edificando realidades patentes o acomodaticias.
Augurios de antiquísimas retro cogniciones,
Retados por edictos de lejanas precogniciones,
Dominios mentales vacilando nuestra certidumbre,
Provocan aciertos y desaciertos reminiscentes.
I
Saboteando certezas lúcidamente vivenciadas,
Aplacan toda verdad experimentada
Originando magno caos retrospectivo.
Falsos recuerdos inmersos en nuestra memoria
Hostigan y opacan toda capacidad retentiva,
Trastornan ideas e imágenes bien definidas,
Degradando su contenido con el paso del tiempo.
¿Creías recordar un bellísimo rostro impecable,
de facciones bien delimitadas y simétricas?
¡Pues ahora, te encuentras ante una cara amorfa
con perplejo semblante confuso y escabroso!
A veces percibes sucesos que te hacen vacilar,
Preguntándote si realmente ocurrieron o estás inventándolos,
Otras veces llegan pensamientos vagos e inciertos
Sobre extrañas memorias oníricas olvidadas,
Asumidas como recuerdos tangibles de un pasado genuino que nunca estuvo presente.
Aparecen también recuerdos espontáneos y restringidos
Cuando son estimulados a presentarse por casualidad forzada,
Revuelcan la cósmica área subconsciente
Hasta hallar el origen de su existencia.
Pueden llegar repelentes intrusiones
Doblegando la resistencia de nuestra voluntad,
Coerciendo nuestros impulsos a rendirse ante su presencia,
Hasta subyugarnos a caer en su arbitrario juego.
Logramos perder la plena noción de la realidad,
Adentrándonos en un recuerdo profundo,
También podemos alterar las emociones ocasionalmente,
Gracias a un impertinente estímulo inconsciente.
Cualquier órgano sensorial que se sugestione
Provocaría una respuesta ligada a su pasado,
Todo esto traería un complejo comportamiento,
Traducido en una rememoración inmediata.
Aunque también existen recuerdos basados en emociones gratas,
Comprendemos que todos ellos son neutrales,
Pues lo que les define es la emoción que proyectan al sentirse,
Entonces nunca existirían recuerdos buenos o malos,
Sino más bien, emociones gratas o ingratas al recobrar cada recuerdo.
“Por bien que recordemos algo, jamás podremos estar seguros de lo remembrado, ya que cada vez que se recuerda ese suceso, se le adicionan cosas nuevas o pierde detalles que ya poseía anteriormente dicha reminiscencia”.
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