Piernas cruzadas.
Viernes en la noche,
voy dormitando en el metro,
pongo todo mi empeño,
con la música en mis oidos
tratando de reprimir el sueño.
En la ventana solo corre
una vetusta ciudad,
marcada por el tiempo,
la inmensa crueldad,
una gran montaña de alhorre.
No hay mucha gente
en el despintado vagón,
una señora se sienta enfrente,
y yo pongo mi mente,
ella cruza las piernas,
me mira, muy indiferente.
El señor que está detrás
me hace una seña exagerada,
" Está loca, demente", susurra,
yo solo creo que,
cómo a otros, la vida,
le ha dado una pedrada,
la esperanza de ella se burla,
le ha dado, sin más, la espalda.
Me levanto, le dejo mi libro
le pongo mi chaqueta
sobre sus hombros,
ella solo me mira,
su cara que nunca olvidaré,
con las piernas cruzadas
y sus grandes ojos
expresivos, color café.
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Fernando Penabaz
27/09/20240
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