Oda a la Princesa de Caramelo
Vete al diablo,
a ver si el aguanta tus caprichos,
tus desplantes,
tus tormentos.
Que te saque los ojos,
a ver si así
aprendes a mirar hacia adentro.
Que te corte la lengua,
y quizá entiendas,
que a veces dice más
el simple roce de los dedos.
Que te arranque el cabello,
así se refrescará tu cerebro
y dejarás de preocuparte
por si es o no bello.
Que te drene la sangre,
que brote por cada poro de tu cuerpo
y así al menos
algo calentará tu piel de hielo.
Vete al diablo
princesa de caramelo.
Qué más da que me esté muriendo
sin el veneno de tus besos.
Qué más da que me haya quedado sordo
desde que tu risa no inunda mi universo.
Qué más da…
Si mi mundo te daba miedo,
si tu mundo me daba náuseas,
si nunca quisiste forjar el nuestro.
Vete al diablo.
Que tenías razón,
no soy el príncipe de tu cuento,
no pienso bajarte el cielo,
ni rendir mi vida a tus desprecios.
Vete al diablo….
Que aquí, te espero.
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