El Ratón
Viví una utopía de felicidad hasta que el ratón apareció, ser de semblante inofensivo pero perverso y de artimañas bastas.
Él se introdujo por las paredes y abarco todos los rincones, manipulo la vivienda a su antojo y me dejo solo un restrojo.
Puse trampas y veneno pero no pude con el, fui realmente un ingenuo pues no soy de su nivel.
Por años lo ha ensayado por años ha vivido así, siendo una inmundicia humana que se alimenta de los demás.
Siendo una indeseable plaga que te come poco a poco que se burla de ti.
Los ratones son tan crueles que no miran a los demás solo buscan su provecho su supuesto progresar.
Hoy me cambiare de casa esperando no encontrarme con otro ratón que la destruya y que el que hoy me asecha se quede tranquilo disfrutando de su gloria, pues me gano la batalla y mi utopía se desborono.
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