Reflejo escarlata
Si fuera tan fácil
caminaríamos erguidos por los campos,
sin cadenas,
con la mirada limpia,
desnuda el alma,
confiados a la huellas de otros pasos
Trabajarían sin temor las manos hermanadas
hacia el logro del grano compartido
�
y sembraría las tierras negras
con semillas de cólera, de rabia o de venganza?
¿Quién aventaría los gritos de la ira
y esparciría los podridos frutos de la angustia?
Si fuera tan fácil
en las mañanas ebrios
correríamos como gamos
sobre la hierba húmeda de rocío
con la risa prendida en el pecho
y los pies descalzos
Nos tenderíamos sobre la tarde ámbar
bajo el vuelo de las blancas aves
tibio nuestro cuerpo, ungido
en el perfume de lirios y jazmines
Volcaríamos la noche inmensa en nuestros ojos
el pulso palpitante, fogoso cauce
hacia un océano estrellado
¿Quién elegiría este dolor sordo
que va empapando nuestros huesos,
esta pesadez del cuerpo, este cansancio,
este esperar a que se cierren los párpados,
opaco manto sobre el íntimo espacio?
Si fuera tan fácil
prometería amarte siempre
con ese amor que sobreviene
en marea incontenible
como el giro de la tierra
o la llegada de la aurora,
irremediable
Elegiría ser reflejo de hermosura
secreto eco de canto y armonía
y con puños de acero arrancaría
de tu cuerpo el dolor y la amargura
¿Quién querría navegar en un mar de incertidumbre?
¿Quién elegiría las penas y las dudas,
el turbio aliento del tedio y la rutina,
el oneroso fardo de densa pesadumbre?
Si fuera tan fácil
no me rompería de dolor,
no me quebraría
como un cristal,
tan frágil
Elegiría ser reflejo
púrpura y sereno
sobre la lisa superficie
de aguas remansadas
Conoce más del autor de "Reflejo escarlata"