Navegación errante
El río no puede concluir en el mar.
El sueño no puede concluir
con un final abierto a cualquier interpretación.
De hecho
el sueño no puede concluir.
Se reutiliza al acercar la sedienta boca
a la llave de tinta
que abre la puerta a un sinfín de interpretaciones.
P
Tratamos de interpretar como pasajeros.
En realidad somos el piloto,
que enciende la llama apocalíptica
con la sangre que propulsa el motor del arca.
El futuro tiene las hélices dañadas por el viento reprimido del pasado.
En lugar de repararlas,
subimos al arca del pirata que hace copias del sueño original.
Navegamos errantes por el vacío,
parte de la tripulación, parte de la nave.
Mar abierto a muchas interpretaciones.
No subas al barco si no sabes soñar.
Aprende a nadar,
tu sueño no puede concluir.
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