La morada de los ojos
Fui dueña del sueño,
instalado en la bahía transparente…
Anhelos de lazos fecundos,
fragancias de hierba recién sesgada,
y álamos reverdecidos
por el sediento oro del alba.
Insaciable se vuelca
el blanco abedul,
Los números acordes
se mezclan en su forma sutil;
y desde el suelo,
asciende y navega el espíritu
hacia el añil que baña al techo.
Un panorama subsiste vencedor,
simetría de un tono
del espectáculo dorado.
La morada de los ojos;
es una plaza entregada
a la utopía de una cueva alivio.
Entre tanto,
decorado emana el fuego verde
a través de un golpe de vista,
adentrado a un huerto de envoltura.
Y conforme a la resistencia labrada
que apresura en innumerable suma;
vienen a dictar la forma original
de un canto acordado,
requerido por el alma.
Ahí, un festín bajo las piedras
se dirige reconstruyendo el nido,
cerrando las amplias puertas.
Arrancada la despedida gris,
brilla en torno a nosotros
el nido de eternidad.
*
Diciembre 2, 2020
© 2020 La Dama Azul, Gabriela Ponce de León. Todos los derechos reservados.
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