La aurora
Vivir para servirte o servirte para recordarte.
Quererte porque me quieres, cuidarte porque me cuidas; será acaso todo tán suficiente.
Por de pronto descubro gustar de este silencio porque me permite surcar sobre lo que imagino, como por ejemplo...que haré cuando me toque enfrentarme a tu ausencia,cuando está sea realmente definitiva.
Me pregunto:
¿Quién conocerá la pena de un indulto sin culpa ni sentencia?
Qué impaciencia tienes conmigo vida mía, si supieras que conozco la medida de tu alma, yo sostengo tu corazón sin remedio porque me has tejido con tus hilos y en mis manos cargo tus manos, porque soy parte de ti hasta el final de tu historia.
¡Pero por Dios,sólo déjame aferrarme a tus alas de mujer y madre!.
Conoce más del autor de "La aurora "