Entre la lejanía del jazmín y las estrellas
Fuiste huracán
y mi barco no sucumbió en tu mar,
que quisiste derrumbar...
Tus caricias... penetrantes y fragantes,
hicieron que se quedara tu perfume fascinante
e
Y enrumbar mi barco , al mar de tu piel...
para calmar tu sed...
en las olas de mi red ...
ahora eres parte de mi,
tu belleza fue encantadora.
Penetraste con tu hermosura el yelmo
de mi armadura...
Ya eras dueña de mis sueños,
porque tú eras mi desmesura,
y me deje envolver en tu gracia...
y donosura,
cual gaviota seductora y cautivadora ...
y me deje arrollar de tu loca y dulce ensoñacion,
llena de realidad e ilusión ...
En nuestro encuentro ... pintamos el lienzo
de nuestros sueños,
nos amamos hasta el último segundo...
como si fueran los últimos momentos,
y estos fueran eternos.
Ahora eres palabra,
verso...
o soneto...
cual ave que cruza en calma mi firmamento...
Cual pétalo perdido en mi recuerdo...
renace en las alas de mi pensamiento...
para traerme la fragancia de tu sentimiento..
a nuestro florecido jardín de pétalos
de ensueño.
Cual perfume embriagante y errante,
quedó tu imagen misteriosa,
envuelta en tu hálito fascinante...
Cual ausencia que no tuvo despedida...
como olas que llegan a la playa y se van...
envueltas en el misterio del mar...
Así quedó sumergida, tu partida,
en la espera..,
ya fruto del destino y del azar...
con la esperanza de que me enseñes tu camino...
para besarte y después irme...
Cual ave misteriosa que vuelas en mis senderos...
Viniste a traerme tus flores y tus sueños...
cual pétalos de rosas fragantes y
bellas...
para quedarse tu recuerdo...
entre la lejanía del jazmin... y las estrellas...
Rafael Abril
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