El castigo de tu ausencia.
Feliz y a la vez tan sumamente angustiada por tu supuesta indiferencia o tal vez tan y tan cierta.
Si es realidad tu presencia ajena, tu amistad voluble que en un viaje se tuerce pasajera,
Tu mirada esquiva que decide prestar sus sentidos en cualquier persona que no tenga mi presencia.
Si es verdad... si es verdad tu desgana frialdad que me hiere como una cuchilla veloz y fugaz.
Concédete tu tiempo para despacio herirme hasta sangrar, ¿me estas quemando el afecto sin más?
¿Acaso quisieras conjurar un desprecio al tiempo en que juntos compartíamos palabras y sueños?
�
Quebrada, ardiendo de desesperanza, abandonada a tu adiós, quisiera usurpar tu carencia de piedad.
Ni un asomo de tristeza, pero no pretendas engañar, yo noto tu nostalgia en cada paso, en tu desconcertado caminar.
Decide con tu miedo si es tu felicidad, acepto tu proceso, castígame con tu silencio, pero no me niegues tu inconsciente verdad.
Conoce más del autor de "El castigo de tu ausencia."