De los recuerdos que dejaste
Me acuerdo de cuando me mirabas y sonreías. Cuando el brillo de mis ojos no era más que el hecho de verme reflejada en los tuyos. Qué buenos días. Cuando me despertaba tu pierna entrelazándose con la mía. Cuando el calor del verano no era comparable a tenerte a mi lado. Y te reías.
Me acuerdo del frío de cuando no estabas. Calaba los huesos y el alma. Recuerdo cómo me acurrucaba detrás de tu espalda. Tan cerca que mi respiración rebotaba en ti, y me daba en la cara. Y qué buen aliento dejaba tu piel.
Me acuerdo de cuando le hablabas a mi sien. Y mientras tu mano tocaba mi pelo. Como el que no tiene prisa. Como el que va a quedarse para siempre. Para sacarte una sonrisa. Recuerdo que tus palabras eran como balas. Literalmente, algunas mataban.
Como matan los besos si bien se dan. Y se daban. Como ahogan los abrazos cuando no quieres que se vaya. Como duelen las caricias cuando no sabes si es la última. Porque al final siempre hay víctimas. Porque al final no erais para toda la vida.
Me acuerdo de qués, cómos y cuándos.
Me acuerdo de que todo lo he olvidado.
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