Cascadas
He sentido
cómo mis
manos se
volvían
polvo,
volando
lejos,
siguiendo
al viento.
S
contemplé.
No sentí
dolor.
No sentí
nada.
Me acurruqué
entre un par
de insignificantes
lágrimas y
sonreí,
sabiendo que
eso es lo que
haría hasta
el resto de
mis días.
Mi mente
voló de
seguido,
hacia un
lugar que
desconozco
pero apuesto
a que lo
recorrí
alguna vez.
Quizás con
otro cuerpo.
Quizás con
otras alas.
Sobrevolé las
cascadas de
mis miedos,
prometiendo
escucharlos
pero no
seguirlos.
También juré
liberarlos.
A veces nos
sentimos
tristes
porque no
entendemos
las estrellas
y estamos
hechos de
ellas.
Por eso
dormimos
de noche;
Por eso
no nos
vemos
brillar.
Últimamente
me entiendo,
me acaricio
las aristas
porque es
donde mis
cicatrices
se iluminan
y sonrío.
Porque es
lo que
necesito.
Me hace
sentir
viva.
Quiero vivir
aunque a
veces navegue
en marea roja.
Si te
preguntas
en quién
pienso
mientras
vuelo en
versos,
solo dos
letras
podrían
contestarte:
Mí,
yo,
siempre.
Porque sé
abrazar
mi corazón
mejor que
nadie.
Conoce más del autor de "Cascadas"