CALLA...
Las lágrimas fluyen silentes,
como esas palabras que no pronunciamos
cuando no decimos nada,
pero que deben fluír,
deben salir... o te matan.
Morderse los labios
no es sinónimo de rabia o impotencia.
También significa guardarse respuestas,
cosas que no deben ver la luz,
La gente sincera también calla.
No por temor ni ocultamiento.
No por falta de honestidad
ni carencias de argumento.
Se sellan los labios para no herir, muchas veces.
Para intentar, en un manto de olvido,
dejar atrás posibles vendavales,
aquietar las aguas y traer sosiego.
Apretar los puños no siempre es rabia contenida.
Agarrar con fuerza ese momento volcánico,
estrujarlo entre los dedos,
para que estalle en silencio...
aunque nos demuela por dentro,
es un acto de valor inmenso.
Callar, puede ser un acto de piedad.
De evitar penurias y torbellinos furiosos,
que cuando entran en la cabeza
devastan razones, madurez y experiencia.
Silencio!
De sabios es sopesar las palabras.
De qué te vale pedir perdón
cuándo ha causado destrozos
tu egoísta verborragia?
Calla...
Que la paz no sea quebrada.
Regocíjate en las sonrisas frescas,
en el beso tibio que en tu mejilla hace gala.
Deja morir los huracanes dentro.
Que no arrasen lo que la vida regala!
Calla...
18/12/2019
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