Un incapaz día lluvioso
Cae la lluvia en un triste rincón,
lágrimas del cielo, un suave clamor.
Las nubes desgarran su gris desesperar,
cobijan los sueños que no saben volar.
Los charcos susurran viejas canciones,
mientras me pierdo en sus profundas visiones.
Las calles mojadas, espejos quebrados,
reflejan un mundo de anhelos cansados.
E
susurra secretos de un tiempo también.
Las sombras parecen danzar con temor,
en este homenaje a un día sin sol.
Las hojas se abrazan al barro sombrío,
se cuelga del aire un pesar frío.
Un incapaz día, sin brío, sin fe,
donde el sol se oculta y no quiere volver.
Pero en cada gota, en su danza errante,
hay vida que brota, latido constante.
Así, entre el llanto, el alma renace,
en un incapaz día, la esperanza crece.
Quizás el mañana traiga luz en su andar,
y el sol, en su viaje, decida brillar.
Hoy, aunque la lluvia nos quiera aturdir,
hay belleza en el caos, hay fuerza en existir.
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