Traje de persona
De diez a ocho,
ya no lo soporto.
Es la rutina,
me tiene enloquecida.
Hoy es el día
Que dejaré salir esa parte tan,
pero tan horrible mía.
¿Qué busca?
¿En qué le ayudo?
Mi traje de persona
se siente
apretada.
¿Aquí imprimen?
¿Dónde están los baños?
¿Por qué tan caro?
¿Y mi boleta?
¿Y el descuento?
Mi traje de persona
se estira.
Solo busco una libreta.
Ya estaba roto.
Esto ya venía malo.
No tengo la boleta.
Vengo a dejar una queja.
Mi traje de persona
se deshilacha.
¿Puedo entrar con el perro?
¿Puedo entrar con el carro?
¿Por qué no puedo prender un cigarro?
Carajo.
Mi traje de persona
se rasga.
Algo para bebés.
Algo para mi hijo.
Esto es muy femenino.
Quiero algo para una niña entre diez y treinta años.
Se rasga.
Rasga.
Rasga
Quiero una agenda,
pero que no sea agenda,
que me deje agendar,
pero sin fecha fija,
y la semana a la vista.
¿Puedes correr tus vacaciones?
¿Has escuchado ese sonido
cuando cortan cuero?
Mi traje de persona
cede.
Algo anda mal,
porque esto
se siente bien.
Puedo sentir mi espalda abrirse.
Un dolor intenso,
la piel cae al piso.
De mis entrañas,
una quimera emerge.
Masa visceral,
patas arácnidas.
A todos devora con goce.
Ya no hay dolor,
ni preocupación.
Solo un monstruo
fuera de control.
Esto no es un poema,
no estoy segura de lo que realmente sea.
Quizás es el grito de alguien,
que ya no cabía,
en este traje de persona.
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