Recuerdos
Recuerdos
Yo voy por la vida hurgando recuerdos,
buscando en las sombras alegrías viejas
y me veo niña sentada en el tronco
de un árbol caído y ramas añejas.
Saltando y corriendo entre los rosales
que mi buena madre supo cultivar,
con ojos chispeantes de traviesa infanta
La figura erguida de mi joven padre
que con voz muy grave solía decir:
¡ Te comportas, niña, es mi último aviso!
O te quedas dentro, sin poder salir.
Pero yo sabía que su lado débil
eran mis abrazos y un beso endulzado;
con sus largos dedos peinaba mis rulos;
¡ya lo había comprado! ¡no estaba enojado!
Bicicleta roja, pedales con alas,
solía las calles con ella surcar,
menudita niña de piernas delgadas,
munida de sueños solía cantar.
Muñecas bonitas dejaban los reyes,
juegos de cocina, ta-te-ti, azar...
lo tenía todo, pequeña con suerte,
puntual me llegaba siempre Baltazar.
También las palabras en juego brotaban,
en la tierra firme podía escribir,
con palitos secos dibujaba letras
que luego al leerlas me hacían sonreír.
Fui chiquilla inquieta, traviesa, mimada,
habitaba un mundo de luz y color
y crecí buscando el deseo de todas,
tener a mi príncipe para darle amor.
Ha pasado el tiempo y al fin lo encontré,
aún sigo soñando con darle esa flor
que hurtaba de pronto a mi dulce madre
en tardes de juego y dulce candor.
Haciendo memorias regreso al pasado,
al pueblo tranquilo que me vio nacer,
y me veo jugando, soñando despierta
con un mundo bueno ¡que no pudo ser!
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