Pero no estás.
Cuando las afanosas borrascas me apabullan y a mi vida la deja sin esencias, cuando las esperanzas yacen mustias en lo profundo y mi corazón late atormentado, cuando siento que navego en oscuras y turbulentas aguas , yo preciso de esa palabra amiga que me diga que nada está perdido.
Cuando en las noches me gana el insomnio y mis ojos se detienen en la nada, desearía una presencia cálida para abrazarla y confesarle las penas que atormentan a mi agobiada alma.
Cuando llega la primavera y veo florecer las anaranjadas azucenas en mi jardín, cuando el aire se vuelve tibio y envolvente, cuando los pájaros arrullan con sus trinos y la magia se apodera de la vida, yo deseo tener tu compañía para que juntos disfrutemos de ese instante.
Cuando en campo los árboles se mecen entremezclando sus ramas, y las nubes blancas se esparcen como alfombras contrastando con el verde intenso, ansío que aprietes mi mano y me quites los temores.
Cuando camino sin rumbo y la senda se bifurca desafiante, cuando la vida me encapsula en su cono de tristezas y me hundo en el laberinto de la soledad, yo deseo tu sonrisa para que ilumines mi densa fragilidad.
Yo deseo todo eso y quizás un poco más, pero solo es un deseo porque desde el cielo jamás regresarás.
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