¡OH MADRE SELVA!
¡Oh Madre Selva con tus árboles viejos!:
aúllan los monos y trina el quetzal.
Te alzas al cielo cual manto esmeralda,
y soplas discreta, y ruge el jaguar.
Devoras con furia a la niebla serena,
y bañas al aire en sutil resplandor.
La gran cuenca se abre paso en tus venas,
vapores del alba que danzan al sol.
L
miradas eternas de fuego sin fin.
El puma que acecha y aguarda en las sombras:
¡resopla entre hojas la mancha voraz!
Vorágine sacra que habita en tu alma,
y late con pulsos de hembra sensual.
Leyendas tribales esconden tus juncos:
raíces de antaño se clavan en ti.
Espíritu libre de aliento terroso
no me sometas con tu ardid animal;
confío en tus sabias y justas sentencias,
pues no soy de aquellos que te han de retar.
Germina en tu seno un jardín de delicias
y brotan poemas que huelen a flor.
Se traza en tu piel la silueta sinuosa,
que a lo lejos evoca una dulce canción.
No en vano la brisa acaricia las ramas:
susurra a su paso un fugaz palpitar.
Paisajes ignotos vestidos de verde,
de vientos perpetuos e indómito andar.
Océano denso de noches calladas
tu añeja espesura me invita a la paz.
Contigo a la vista mi Ser se solaza,
tu embrujo divino me ha de hechizar.
Música: Light and shadow (Vangelis)
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