Noctámbulos
El silencio es tan sólo el comienzo
de una dosis de fuente cristalina,
imbuida hacia el místico hábitat Verdi azul.
Narrados y vibrantes cálidos trazos,
cuya grandeza vierte sus lágrimas
enjuagando las fanales cristalinas,
permitiendo así, besar la estrella olivo.
Agua viva de una primavera interna
cauce de ribera frágil
que honda cual Atlántico extendido.
Llamaradas de nardos
brocal seguro;
al son de las caderas raíces vivas
que traspasasen vísperas tramos.
Danza del viento,
libres letras que fragmentan los grilletes,
a través del tesón cultivo y el níveo plumaje ceñido.
El estupor no guardase nombres, ni labios,
no hay culpas, ni daños,
ni flancos heridos;
tan sólo plácidas horas espiga.
Viértanse vuestro lagrimal
en tanto subiese al hemisferio,
con signos centinelas
e impulsos compasivos.
Humanidad presente;
intento aprendizaje
y pasión hambre abismo,
del ápice sin dueño, voluntad propia
en un ciclo.
Y llegará el día incierto…
gota a gota;
emigrando de entre los muros
abierto el cuerpo.
En espacios manifestados
lanzaré los dados al futuro
al margen de la percepción.
Noctambulo equipaje en la existencia
y estandarte elección individual.
*
Febrero, 2018
© 2020 La Dama Azul, Gabriela Ponce de León. Todos los derechos reservados.
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