Mojada de ausencia

2025 Abr 28
Poema Escrito por
Aletheia

Te fuiste.
Y me dejaste así: desbordada, mojada, furiosa.

La rabia y la soledad me lamieron como perros hambrientos.
Mi cuerpo, más animal que humano, te siguió reclamando.
Pero no esperé.
No supliqué.

Me arrojé de espaldas sobre la cama,
las piernas abiertas, abiertas como una herida,

abiertas como una puerta que nadie tuvo el valor de cruzar.

Mis dedos bajaron sin piedad,
hambrientos, desesperados.
Rozaron mi sexo inflamado, hinchado,
tan mojado que los jugos se escurrieron entre mis piernas, empapando las sábanas, manchando la noche.

No hubo caricias suaves.
No.
Me devoré viva.

Mis dedos se enterraron en mí hasta la raíz,
rasgándome por dentro,
reventando cada músculo,
exigiendo el placer que tú jamás tuviste el coraje de arrancarme.

Cada embestida me rompía un poco más.
Mi clítoris palpitaba bajo la presión de mis yemas,
gritando, exigiendo ser desgarrado en mil piezas de placer.

Mi cuerpo entero temblaba:
pechos duros, vientre agitado, muslos tensos como arcos listos para romperse.

Gemí.
Rugí.

No era tu nombre lo que escapaba de mi garganta,
era mi propio nombre.
El nombre de la mujer que tú no supiste poseer.

La humedad no paraba,
bajaba a chorros,
caliente, densa, impregnándolo todo con el olor sucio y dulce de mi sexo abierto.

Apreté el clítoris entre dos dedos y me hundí más fuerte,
más rápido,
más brutal.

Hasta que el orgasmo me desgarró entera:
un grito sordo, un estallido violento en el vientre,
una sacudida que me rompió las entrañas y me arrancó lágrimas calientes de los ojos.

Me corrí salvajemente,
varias veces,
cada vez más profunda,
como si quisiera arrancarme el alma de entre las piernas.

Y cuando el temblor me dejó exhausta,
cuando mi sexo palpitó dolorido entre los muslos empapados,
sonreí.

Sola.
Hundida.
Victoriosa.

Mía.
Y nunca más tuya.

2025 Abr 28

Aletheia
Desde 2016 Oct 10

Conoce más del autor de "Mojada de ausencia"

Descubre más poemas de nuestros autores