LOS DESIERTOS DE LA FE
los desiertos de la fe.
como moisés en puerta de desierto,
por enseñar que es lección en la sed,
traído por cuna y río y sin pescar red,
princesa le educa en futuro cierto.
p
donde dicha a encontrar es fe por ciega,
ojos de quien arriba no reniega
dando salud a espalda por doblada.
mimbre de cestos para niño enviado
entre verdes juncales faroneados
niño a navegar comienza en tizoneados
vaivenes de dudas, donde enseñado
mirar de paloma es por primer nilo
que dejo murmullo de ola y ser silencio,
calma y sonar de grulla que sentencio
cambiar de historia. y como romper de hilo.
el niño de aguas libres ajusticiadas
que a egipciano hombre seria razón,
de enfermar el destino y el corazón,
con voz de profecías no mutiladas,
tela en saber de israel ensayizo
el cuerpo bebe de un pueblo por grande,
en clamar de llanto y ansia que agrande
volver, con oros que el babel deshizo.
la mañana en primavera y caudal,
y por heroína niña hermana amena
con príncipe de corona de arena
agarrada en brazos, flor natural,
preparada para olor perfumado,
por el sabio saber del perfumista,
cerca en palacio faraón intimista,
y el no saber del tiempo en su legado.
vuela el pesebre, barco dirigido,
por la obediencia y la supervivencia.
nace caudillo niño en evidencia,
príncipe en diplomático silbido,
el mismo soplar de los grandes truenos,
el mismo responder en zarza ardiendo,
el mismo que hizo perdón redimiendo,
el mismo que nos enserta actos buenos.
encontrar flores, sirvientas ceñidas,
en egipto de pétreas pirámides,
con soñar de los vinos y las vides,
manjares de princesa de atrevidas
doctrinas, la espera a aburridos lirios,
cuando su estéril vientre desdeñado,
seco de ilusión por diagnosticado,
pario un niño, hijo entre los delirios.
barro y adobe, trabajo a israelitas,
cansar de manos y pies embarrados,
paja y tierra y sinsabor de sellados,
pueblo a contestaciones implícitas.
construir para los idólatras, templos,
llantos al aire, por lamentaciones
años de esclavitud, sin ilusiones,
muro que hace de recuerdos ejemplos,
voces, rey libertador que les plazca,
golpes, látigos en sembrar azotes,
jornadas de castigos como brotes
de prisiones para todo el que nazca.
era la premura de la desidia,
beneplácito de siervo y enemigos,
extraños sin privilegio de amigos,
pueblo humillado en sentencia y envidia
mientras seda en palacio hacía orgía
y ejército en lanzas gana misiones,
vociferan llantos, lamentaciones
de madres, como parturienta regia.
teñido de protocolos principales
y afecto al faraón, herencia legada,
ya joven moisés era como entrada
que al mar rojo le harían como avales.
su huida empieza a ser desierto sellado
y en imagen divina y circunstancias,
persecución ante israel de estancias
que solo en dios conoce el mar alado.
soledad de arena al parecer ciega,
temor frío, congela a alma y entristece,
temblor de terremoto palidece,
en fijar duda en noche palaciega.
con nombre enrojado y una intervención
para el difícil momento en los hombres,
milagro de tiempos que hace que asombres
porque honradez de hecho capacita acción.
voces del mas grande enferma el sentir,
y enfermedad continua al cuerpo aploma,
constante en sed de oasis que imita y asoma,
mirada en terminal que te hace mentir.
al rostro, el final le parece muerte
salpicar de arenales hechos ventiscos,
gotas de piedras salpicadas como en riscos
que en respirar no recobran la suerte.
angustiar por ciudad de recadero
llevando migajas a hambrientos,
gozo perdido al dolor, sufrimientos
momentos fáciles al mar , como burladero
por segundos y horas que salpicadas
se hacen noche, en las montañas de dunas,
con dureza de madrugada, y algunas
lloran con ideas por desanimadas.
estrellas que parecen traer respuestas,
a arrozales de presagiar regado
con voces de niño desmemoriado
que hacen foso para llevar a cuestas
multitud de amores que por lejanos,
su acompañar presente, es de invisibles,
desplegando en cuerda a nudos visibles,
y que hacen canción a amores humanos.
sentir de brisa que no engrana en mejillas,
ni en compañía reverente sin abrigo,
ni en sostén de bastón, heredero y amigo,
que es pastor que da mensaje en gavillas.
y el tornar a lo irreal se hace locura
por negras mentiras, que no aprovechan,
apartarse de dios, voces que acechan
que hacen llama de duda por su usura.
compartiría mejoría y espada
que es nocturnar con temor infinito,
que hace finca a la cabeza y me irrito,
como astro pequeño en tanta estrellada.
he contado el vacío que en los cielos
se hace sombra, que entre las vanas dudas
con vergüenza se hacen por vainas crudas
y hasta en sarmientos beben los recelos.
rabí sin túnica por dedicada,
proverbio que al dormir hace consejo
nacido de dos pueblos que dios ungio,
del porque del ser en la encrucijada.
la moral se acornuda en desengaños,
la nobleza del poder se hace oscuridad.
piensa en semilla de fertilidad
en la seguridad de quien sufre daños.
sera oleo para el ungir de andantes,
liderazgo para andar de torcidos,
pesar de quintal, al comprar bruñidos
manjares a fiel de pies caminantes.
y es parecer el oir del yo soy real
bá
lsamo para costados heridos,
manantial para puertos que dormidos
apenas cargan voz. conciencia leal
el porque del ayudar sin garrote
por ser vocero en justicia enseñada,
y ante trama farsa tergiversada
que no oscurecezca el idólatra azote.
y en el apacentar de ovejas, llanos,
laderas, riquezas de pasto verde,
pastor que por cuidarlas nunca pierde,
-pensar de palacio sin recuerdos vanos-
lanas blancas con perfil de colores,
zurgón con panes sin reseca escarcha,
vara de mando para ejército en marcha
y en subida a los tomillos de olores,
montañas con monte privilegiado,
oidoras como llamada que ensalza,
visor de fuego en zarza que descalza
consume llama con sol despejado.
y la reverencia no fue por sorpresa
trayendo a santidad al separado,
forzando a dar forma a lo ya formado
antes, sino a hacer la libertad presa.
y el porqué, ante el heme aquí, rendido,
por santo, por piedad, y fue relato
la voz del recuerdo, como retrato
de antepasados. y desconocido
sería el no terminar la aflicción,
y ante angustia y clamor, salir de tierra,
leche y mieles sin comer que destierra,
y abejas con vuelo sin condición.
y el oir que todo lo oye en decisión,
y con la misericordia en génesis
por pueblo de los pueblos y exégesis
de valores, muestra salida a la opresión.
meditar en que se forja el mendigo
con calor de cantiga porque amare,
sin dolor del tirano que acampare,
con trueno que es campo del enemigo,
torpeza de lengua abrira cerrojos
de difícil palabra, y en refutar,
el conmover la voz que hará enfrutar
de nectar a los necios en sus enojos.
partir, obediencia al camino haré,
paz a hermanos sin umbral encendido
librare al de morir desprevenido
atento al sigiloso que clamare.
con cetro, caña y triunfo a asno subidos,
mujer, tres tallos que afrontan temor.
huellas de desierto y con resquemor
al mirar los portentosos áridos.
maravillas que en mano vacía, dieron
al creer ver suficiente relieve
de gloria, lo que a soledad eleve,
sueños que en confesión no se perdieron,
y que en rodillas vuelva a adoración,
al inclinar los quebrantos inmortales
hechos diamantes, en valores reales,
rayos que hacen semilla de admiración.
y al orgullo, que de duro es ser muestra,
perfil agrio en faraón empecinado,
por los brios de odio desdibujado
al ir contra pueblo que altura demuestra.
quien es, quien dice estar detrás del cielo,
conocer que imita al desconocer,
quien mezcla lluvias por reconocer
y teje a luna y al sol con terciopelo.
y decimos del contar de los hebreos,
con planes del dios, amor poderoso,
con bajar de plagas y dolor tenebroso
por injusta obra de prisión y escarceos.
presencias son impactos de llorar y reir,
como noche buscada, asiento al alma,
manta que resguarde a la mente en calma,
celebrar final de boda y sonreir.
cuando carismático alba despierta,
cantar de gorriones, son de ficción,
volar de horizontes es gran acción,
y mirar del árbol verde es la alerta.
es lejanía fuente y sus cántaros,
la algarroba que no es pródiga a hermanos,
harinas de trigos samaritanos,
y aceitunares que olvidan avaros.
sólo el sol fijado y los pies cansados,
simples por descalzos, son hasta siesta
de sueños a pares, manjar que presta
a hambres, sus panes que son trigados.
los fallos, calor me hacían por cansancio,
recordar de tierras por goces bronceados,
mundanal vida como en yuntas de arados,
tiempos que pasan como tiento rancio.
y el cuidado de la amada es sorpresa,
corazones por arco despuntados,
ojos de caricias, deliberados
besos sin termino a golondrina ilesa.
y en ronca agonía con primer pozo,
y cuando los días ya se enebraron.
antonio martinez de ubeda linden
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