La boca a hurtadillas
Esta boca te busca a hurtadillas.
Desposada en altares bilabiales
Y núcleos solares dilatada.
Y a veces, arnés de zancadillas.
Esta boca, echada al cotarro del aire
e
Amadrinando los paseos de la tarde
con su profesión callada.
Remilgando el saco de una noche “parca”,
Piscolabis de soleá para un Calderón sin su barca.
Esta loca, con su ciudadela de dientes , tersa y blanca.
Colegiala de unos besos, a la intemperie uniformada.
Por si llega y besa, por si se marcha y habla.
Por si se cierra y se consterna.
Por si se cansa. Y se espera. Y se levanta.
Ya por vencida , de tanto llamarte.
Ciega y empedernida, casa de nadie.
Taller de monsergas , impertinente.
Tímpano de latidos que se expiran.
Boca que empalma lenguas indecentes.
Portera de los desamores.
De esqueletos de sueños, cancillera.
Compartida entre mujeres y hombres.
Una boca que el alma libera.
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