preciosa luz ausente
Preciosa luz ausente.
No brilla la aurora en las mañanas lluviosas
En las que el roció se derrama violento en los pétalos
De las margaritas deshojadas y marchitas,
Que caídas derraman su néctar en los suelos.
No veo mi reflejo en el manantial de tu silencio
Y tú… vos que gritaba ya no se escucha resonar
Esos ojos tristes y marrones recubiertos de solsticio
Dejaste aquella carta escrita con tintas del alma
Tirada en el balcón, tu serena razón todo desprecia
Te extiende la mano con sus cantares la llama,
Extendiendo las tuyas apenas te acaricia.
Mas su furor no te quema, vacía e insensible
La crisálida de tu esencia que se consume evaporada
Aquella luz que brillaba no está más enamorada
Mas Moribunda se arrodilla a la espera de lo inevitable.
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