Inentendible Musa
2017 Nov 21
Poema Escrito por
Aun en el pensarte de nuevo,
Aunque las hojas del otoño,
Marquen el inicio del frio,
Aunque se desvanezcan las nubes,
En lo enunciado del hastío,
Se pudren las noches aspiras,
De un invierno de sed sombrío.
Aun al desvió,
de miles de copos de nieve,
donde solamente a la merced de mi mente,
Cuelgan de moradas las nubes en veredas azules,
Por una insípida luna,
Cubriendo de ansío,
Los deseos impuros,
De una puerta negra,
En un crepúsculo gris,
Que apenas desdibuja,
Los sacramentos del apego fenecido
Revestido de su matriz.
Es pues a la deriva de un rascacielos,
Donde tiritaban de repente miles de estrellas fugaces,
llevándose consigo,
los deseos inquebrantables de pensarte,
y aquel amándote en el vacío.
En ese vacuo de emociones compartido,
A través de las rimas que no mezclan,
Ni con la noche, ni con las copas,
Aun ausentes de clemencia,
Y ensordecedoras de villancicos.
Era ante sí, la rueda de la locura,
Una pasión desencadena, la fatalidad,
De algo impune, o desvalido,
Porque las ilusiones mi querido corazón,
Suelen ir más lejos de las cartas de Napoleón.
Allí revestidos de extrema pasión,
Aquella que refleja,
al Shakespeare, y lo inspiro,
en el suicidio iracundo de Hamlet,
Entre las manos frías de Ofelia,
O en las manchadas de sangre,
De una Julieta al pie de la letra,
Que probé de sus labios y
Ahora , aun, está muerta.
Aun nace de una sublime canción de amor,
Ese descubrir insaciable,
de un cuerpo oriundo,
esculpido en conjeturas de obsesión.
No creas esperar la joya de una obra,
No eres cincelado en piedra,
Al que aguanta dolor, a dolor revienta,
Pues aun le quedan huellas
las tristes e inspiradas cartas,
de un alma hecha hiedra.
Pero velos allí a los pies de su diestra,
En la incansable escritura,
No hay dejadez de parar de pensar,
En morir escribiendo, enloquecer leyendo,
Algunos poemas, cuentos, o versos,
Reflexiones, moralejas,
salmos y sonetos.
Aún hay novelas que causan remordimientos,
Sea a la noche de un desconocido amanecer,
Sea contigo en mis pensares, o sin nada en que pensar,
Son mis pasiones las que han de declamar,
Que los deseo de verte, de tocarte y amar,
Son más sinceros que los pecados de Adán.
Podrá azotarnos uno que otro huracán,
Y llevarse el tiempo entre su furia,
Pero mis deseos puros de amarte, tenerte, quererte,
Son entre mi desventura,
La mayor fuente de inspiración,
Que ha tenido mi humilde corazón.
Para descubrir una inentendible musa,
aquella en micro de fina pluma,
Que desata la ira de mi locura,
Tornando sueños, en pesadillas,
algunos días de neblina,
otras noches terroríficas,
de purificantes destellos de luces mustias,
fragilidad de póstumos sentimientos,
que convierten mi vida, en puras e inentendibles poesías
desencadenas en irreversible clamor,
ante la impudicia desatada
de un inédito amor.
2017 Nov 21
Maria Buscaglia
Desde 2016 Jul 06
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