GASTRONÓMICO


Podría
filetear tus muslos
llevarlos al horno
450 grados (par de horas)
y servirlos
con lechuga rizada
papas al vapor
y rodajitas de tomate
(sin hueso
del roedor seducido)
Asar
tus nalgas
sería un experimento
de vanguardia
nouvelle cuisine -diríamos-
para degustar en el Louvre
a la sombra de Rembrandt
y su torso de vaca (Le Boeuf écorché)
(primero
un dulce preludio
para ablandar la carne
a golpes de palma
látigo y foete)
Como postre
helado de fresa
con guinda
de pezón durito
(nata fresca
labrando costillas
y los poemas de Guillaume a Madeleine)
Pero soy
demasiado holgazán
para seguir el gordo
libro de recetas:
una pizca de fósforo y cebolla
medio litro de etílico 100% flama
café y tabaco al gusto
Jerez u Oporto
para pincelar tus labios
intacta cortesía de azafata
en pleno vuelo
(cálida morgue espiral
lustrando tu cadáver)
O los absurdos prefacios
de poeta etnólogo:
raíz cuadrada de uva negra
latitud y longitud (del cuerpo)
etiqueta en el pulgar derecho
(Para qué un lápiz sobre la oreja
y conservar pedacitos en almíbar)
Mejor pasamos
del proceso culinario
Mejor solo
te quito la piel (pétalo dormido)
y te como cruda
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