Fiesta

Y, aún, no sé por qué
celebro fiestas
si mi corazón, tan triste,
sólo baila cuando saca
s
esas alegres melodías
con las que sonrío,
desde dentro hacia fuera.
Y, aún, no sé por qué
celebro fiestas
que me aburren,
toda la tarde
y toda la noche,
como si, por detrás,
me diesen un estacazo
y me dejaran tumbada
en un banco.
Y, aún, no sé por qué
celebro fiestas,
si a fin de cuentas,
el que más y el que menos,
es un actor del teatro
de su vida
donde nadie lo nomina
para un óscar
y donde nadie lo dobla.
Y, ni tan siquiera,
es un súper agente
para irrumpir en esa fiesta
y hacerte pagar
una multa
por estar triste.
Y, ni tan siquiera,
es un médico
que medique y cure
tu tristeza, para hacerte,
el mejor mago de la fiesta.
Y, todos, creen
en tu felicidad completa.
Y, por ti, sí que apuestan,
así, que la fiesta ahora
ya es la mejor casa de
apuestas de la comarca
donde unos ganan
y otros pierden...
por supuesto.
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