Exiliados
Arden las huellas que con cada paso se escriben sobre esta faz
como perfecta oda a exiliados de la moral, que tan cuerdos, son
dueños del tiempo y la arena que cae a sus manos tan natural.
Se derrumba lo conocido y lo viejo con todos esos valientes de ojos
que el control de sus parpados lograron al beber de la serpiente su veneno
Y que cogen la vil manzana y derruyen de la transcendencia sus muros.
Se deshacen hojas y hojas con la letra que se plasma con fuerza
de lamentos, gritos, desamor y ambiciones y los deseos que matan
Y todo orden llegará a su caos sin remedio alguno mientras se oiga
la viva y recia melodía de aquellos dolidos suspiros que se iluminan
en cada noche con las almas que no encontraron su propia paz ni su lugar.
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