Encino de la Colina

2016 Ago 02
Poema Escrito por
María del Rocío

Amado encino de la colina, fiel testigo
de sucesión de la vida.
Sereno soldado en tempestad o sequía,
terremotos y huracanes.

En fuerte y nudosa rama, sujetas
mecedoras o columpios.
En afable sonrisa contemplas
el jugar de los chiquillos.

S

abes de risas y llantos.
Das consuelo en desafectos y quebrantos.
Como madre das cobijo; como noble padre
das aliento en extendidos brazos.

Conoces de ilusión y desencantos.
Custodio leal, de infinidad de secretos
de amantes clandestinos.
Sigiloso deponente en besos y de mimos.

Agradezco, no concluiste tus días
en tranvías olvidadas o arcaicos navíos
en isleta postergado, en cubas o toneles para guardar el buen vino.

Centenario fiel amigo, tu presencia yo respeto, sosegada y honorable. Testigo sabio y reservado; quisiera en desenlace
de mis días, en tu suelo sea inhumada.

2016 Ago 02

María del Rocío
Desde 2015 Jul 29

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