Ella
Ciertamente, su belleza causante de todos mis escrúpulos, ¿Será o no será? ¿Es merecedora o no es merecedora de dicha admiración? ¿Seré yo quién no debería dudarlo? Pues su esencia se cernía a mi alrededor, alejaba hasta que la conocí. La he contemplado desde que percibí tan hermoso matutino.
Inevitablemente nadie me podría impedir vivir en el infierno junto a ella de tal pudor que la acompaña. Mis entrañas arderán en fuego y cenizas quedarían de cuan magnificiente resplandor de su maldito cuerpo que me harán vivir en polvo.
Causante de mi deseo insaciable hacia ella, espinas en sus labios habrán y mis labios gotearan en rojo después de probar su pequeña delicadeza.
Ella envuelta en un huracán en medio del mar donde seguramente nadaría sin tener un retorno fijo.
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