Elegía tercera
Vamos, déjenme, solo quiero estar triste.
Ver el cielo y verlo gris
y no ver nada.
Caminar, deambular y tararear una canción
y no decir nada.
Dejarlo todo, sentirme aprisionado
y decir que no fue nada.
Y verla a ella, verla mejor,
sentir que no duele nada.
y al viento que todo trae,
que lleva las flores que uno recoge…
Y que me crean
Pero yo… tiritando y estremecido,
yo no me creeré nada
Y si el arte nace del alma rota,
hoy que el agua brilla,
hoy que nuevos aleteos se escuchan
hoy pequeños picos matan alguna avecilla
y de aquella escultura su llanto no se agota.
¿Quién vive después de haber huido?
cada nube presenta una duda
no existe placer en lo reconstruido y
cada palabra ahora muere muda
goce, pequeña, la satisfacción de haber desaparecido
azótese, pequeño, en un insomnio que en nada ayuda…
Ojalá nunca la hubiera conocido.
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