El día que no estés


El día que no estés,
El día que no existas,
mis pisadas ya no serán las mismas
y por más que lance cometas de versos niños al cielo
no regresaran a besarme la faz con nuevas ilusiones.
E
no escucharé tus pisadas aceleradas yendo al trabajo.
Ya no sonreirán las nubes
al verte pasar,
ni tu risa amorosa prenderá sus bombillas
y se posará en mi alma, abrazándola muy fuerte.
¡Ah cuando ya no estés cariño!
Mi corazón ya no latirá igual,
tus cercos amorosos, protectores, se habrán roto
y como florecilla frágil
detrás de esas cercas me verás llorando,
mi boca tendrá el sabor amargo de la despedida,
mi cuerpo estará temblando por tu cuerpo,
seré rosa de pétalos deshojados desvelados.
¡Oh amor mío, nunca me faltes!
Jamás volveré a ser la misma si tú te vas,
¿Cómo podría cantar en cielo abierto
sabiendo que mi pajarillo favorito,
el varón de mis anhelos, ya no está?
Hoy, pienso en esa hora aciaga en que ya no estés,
y se estremece profundamente
el acantilado de mi alma.
Sé que las olas de mi mar se quedarían impávidas, sin ti,
que la soledad comerá mis manos, mi cuerpo, mi ser...
y la locura, quizás con su consuelo de quimeras,
ronde mi sien.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados
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