É.
Arrastraba madero dejando al descubierto
testigo fiel del pasado
por la calzada de baldosas grises
arbolada de alargadas sombras
y el frío hierro acompañante de una bitácora
escrita en tinta espesa de su calvario.
Ruido ensordecedor agudamente raya
gorjal hundido del solitario.
E
Ráfaga lineal sin rastro ...
Le miré esa noche ;
parecía espectro levitando...
- Qué hora es, Mensajero de paso ?
- Son ya las cuatro horas mi romerita...
Caminé por ahí, y he vuelto al día
después de tramitar con las calandrias
el pasaporte y darles algún soborno.
Todo se sintetiza en follaje y gruta...
busca por la cornisa del campanario .
En cuanto hirió la noche
con su puñal rojizo aquel cielo raso
prosiguió por la ochavada de cemento
hoz filosa y bucólica, despeñado.
Conoce más del autor de "É."