Colibríes
Temerosos colibríes de tus entrañas desterrados, revolotean con penoso aletear, circundando tus hemisferios lastimeros. Enjutos pajarillos de tus carnes arrancados, desorientados vienen a perecer ante mis primaveras, subyacen el cauce de tu tristeza evocada.
Se muestran ante mí con sus esqueléticas vertebras expuestas, evidencian en cada débil planear, las falencias de la involución de tu vaga estampa, y en caudal despegue, retornan cercando vagamente los límites de tus más débiles convicciones.
Pierden la ligereza de sus estructuras, y en torpe vuelo, confunden el norte del sur. No saben ya, lo que separa lo aéreo de lo terrestre, han olvidado lo que supone ser seres alados, no reconocen la amplitud de sus almas libres.
Han planeado tanto tiempo ya, arrastrados por la ventisca de tus temores, que no conciben el descender, aterrizar no saben. Y tú, que los has condenado al exilio más cruel, los condicionaste por una eternidad a tus soplos, que ya no conciben vivir sin el aliento de tus pulmones.
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