Carta para no entendidos

2014 Jul 30
Poema Escrito por
J. D. Grotz

Isabel, enrosca sus dedos alrededor del vaso.
Lo mima, lo acaricia. Hasta habla con él.
El vaso, muy arisco, prefiere alejarse,
se tumba, llena de vino mi mesa y se suicida trágicamente en el piso.
A todo esto yo pregunto:
"Isabel, ¿por que ha huido el vaso de tus manos?
Es de mi saber, que eres dueña de unas blancas, suaves y cómodas extremidades,
las cuales cada vez que tocan mi piel, me recuerdan a los arándanos, el trigo,
o ese perfume manzanoso que tanto me gusta".

I

sabel, con cara de "recien me levanto y no he tomado mi café"
me pregunta:

"¿Qué querés decir?
Perdón por el vaso, yo limpio".

No hace falta decir, que no aclaro ninguna de mis dudas,
no sació ningunos de mis monstruos acaramelados y que el vino que volcó,
nunca sera bebido.

Insistí en mi terquedad, y decidí cambiar la pregunta por una mas sencilla,
pero que seguía asemejándose a las primeras:

"Isabel, ¿por que no me quieres?"
Pregunte.

"Yo limpio"
Contesto la musa, acrecentando el espacio entre sus nalgas y el asiento rápidamente.

Me senté solo, y pensé:

Las voces, ruidos, maquetas y cartón.
Que tienen en común con Isabel?

La respuesta vino a mi mente, en numero, color y aroma.
Rápida como alegría cuando se levanta un vaso de bebida blanca,
o como cuando el amor es un tren.

"Tienen dos cosas en común...la primera es que ni Isabel, ni lo mencionado anteriormente me quiere.
La segunda: "No importa cuantas veces les pregunte, nunca me dirán por que".

2014 Jul 30

J. D. Grotz
Desde 2014 Feb 06

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