BABILONIA
Aquí estamos, desde lo creado jugando a ser dioses.
Perfectos en su creación, pero al mismo tiempo limitados en su perfección.
Herederos de lo eterno, pero atraídos como luciérnagas a la Luz a lo efímero y placentero.
Caminantes en el deseo de un Dios, y envidiado por su contraparte ausente de luz.
Quien se desconoce, esta destinado a ser por sus propios pensamientos un fiel y apasionado esclavo.
Si, perfectos encerrados en un cuerpo de carne y huesos,
no nos revelamos al morder un fruto prohibido, tuvimos el privilegio de elegir, ser eternamente y perturbadoramente felices o transformar un entorno que hoy llamas realidad.
Los altos mandos y las huestes celestiales nos ambiran, porque nos lanzamos al vacío como humanidad y aquí estamos creando nuestros escenarios, más de mil vidas unas alegres y otros vacías.
Ironía, no lo sé pero el juego funciona así, dentro de ti hay un Dios y un Satán entre lo bueno y lo malo, tú solo tienes que discernir.
Una sola lengua una sola nación, que debe volver a su corazón, a sentir como uno, prosperar como uno, y avanzar...
¿Quién tuvo miedo? No lo sé, pero se puede entre ver que todos los humanos unidos serán imposibles de vencer.
Ayer perdimos el lenguaje, y nació la confusión, pero hoy viene el mismo camino disfrazado de una frecuencia llamada amor.
No necesitamos hablar un mismo idioma, solo conectar con la esencia que en el pasado enterrada se quedó.
Oh Babilonia, a ti vuelve al encuentro, el humano nació para las realidades controlar, es una lástima que miles se pierdan en sus deseos,
Que culpen a todo por su elección, así es esta vida, un paso firme y otras veces torcidas.
Hasta encontrarnos nuevamente, si, la cúspide que se nos ha sido negada, pero que al unísono podremos recordarla.
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