Arde
Me duele la cabeza, los ojos y aún más el poco corazón que me queda.
No corre sangre por mis venas, si no, humo, humo de cólera
Aun así, siento una extraña sensación de furia y honra.
Honra por los que a mitad de la noche saltan a la calle,
porque no quieren, porque no pueden, ver arder su ciudad
Honra de cadenas humanas, de gente cediendo coches, pisos y hoteles.
De madres, defendiendo sus casas mientras sonríen a sus hijas, diciéndoles
que no pasara nada.
Señores mayores luchando, por conservar esa casa que lleva con ellos desde antes de siempre
Furia de ver arder una parte de mí, furia de impotencia, furia por mis personas queridas
Furia de saber que algo fallaba mucho antes de que pasara nada.
Furia por una educación que no enseña valores, solo materia
Furia de no entender las situaciones de otras personas y juzgar para ofender
Furia de fronteras, de razas, de religiones que no aportan NADA.
Furia de este mundo de caretas
Furia de que solo nos unamos de verdad, cuando queman nuestra ciudad.
Conoce más del autor de "Arde"