Vuelvo a las micros
Vuelvo a las micros
como de costumbre…
Hubo un tiempo, no hace mucho
cuando apenas podíamos salir a la calle
el miedo habitaba los capiteles
y parte de la frugalidad de la naturaleza
estaba hundida en el silencio.
Poca esperanza se apreciaba
era como si el universo entero
Nos negara la alegría.
He vuelto a las micros
como de costumbre…
Y también he vuelto al bolígrafo
para tomar notas y trazar líneas rectas
hacia el porvenir, a fin de cuentas
poco queda de la abrumadora libertad
adquirida indecorosamente con la edad
o escapandole al tiempo.
Mis ojos siguen balanceándose
ante el panorama vespertino
y sienten algo parecido a la alegría
a pesar de haber vuelto a los caminos
y a las viejas y oxidadas micros.
Hay pasajeros con cara de espanto
por todos lados
cada uno aferrado al cuidado de efímeros objetos
como si se tratase de tesoros:
Carteras, celulares, joyas, dulces, bolsos, cigarrillos:
Un interminable y pululante etcétera publicado
intentando guardar algo para el porvenir
esperando que después de cien o mil años
nos quede algo que compartir
con los simples y venideros mortales.
Vuelvo a las micros, como vuelvo a mi pasado
cuando Santiago era invierno y la libertad una utopía
con el hambre al asecho como una fiera subíendo
desde el suelo frío a los estómagos
donde orgullosamente rugía
espantando a los más pequeños:
Los desposeidos y los niños
cantando un tripal de melodías
que dolían más en el alma que en los huesos.
El tiempo se acompleja
el paradero me espera cercano
el movimiento incesante me tranquiliza
siempre estamos en camino
sobre o bajo ruedas
en el tiempo, viajeros todos
y al fin todos
Hermanos…
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