Paraíso perdido
Creíste que no me alejaría
ni un segundo de tu lado
tan segura me tenías
atrapada entre tus brazos.
Lo eras todo, no lo dudes,
el aire, el sol, la marea,
las palabras, las canciones,
la ilusión… Y el desencanto.
E
en cada verso, tus labios,
frente al invierno, tu arrullo,
brisa leve en el verano.
Pudimos ser universo
liberado de prejuicios,
de costumbres ajenas libres,
sin mordazas ni candados.
Pudimos ser la manzana
sin culpa, sin expulsión
dulce miel en nuestra boca
devorada con pasión.
Más te daba, más pedías.
Más entregué, más cogías,
y pensabas que era poco
todo lo que te ofrecía.
Fuiste acabando mis ganas,
de llena pasé a vacía,
del universo a la nada,
del paraíso alejada.
Ya no sé que puedo darte
para llenar tus anhelos
por eso es mejor marcharme,
y olvidar que tuve el cielo.
Conoce más del autor de "Paraíso perdido"