Orquídea sibilina
Tu claridad en las sombras
es un juego vertiginoso que no puedo obviar,
un palpitante anzuelo enigmático
hecho para mutilar a desertores deseos concretos
de agónicas fauces fluorescentes,
una peligrosa danza delicada que deslumbra
al mortal más sensato, como al iluso condenado,
atraídos por una seducción prohibida
junto con tu melancólica y perfumada luz que guía en vigilia
por senderos depurados y por palpitantes precipicios ofuscados
la inmortal velada que recubre el nocturno estío de cielos remansos
Paseando por el desvelo del duelo gineceo
me precipito hacia un delirante caos ordenado,
es en la brisa de los enamorados
donde se vieron bailar desnudas luces de odaliscas
dándonos su fugaz vida lentamente en un eterno parpadeo
para unirnos con ellas ligeramente en la inflorescencia
de un instante furtivo plasmado en la dorada implosión
que oculta el flujo que llena el pendular vacío;
angiosperma que germinas lentamente,
tu belleza nos cobija tiernamente en la misericordia de un beso
apartándonos del monstruoso sueño medroso
que culmina en el dolor perdido de mañana
y así deleitarnos suavemente en la inocencia destructiva
para ver tu sereno rostro perpetuo
amado en la recíproca y fausta oscuridad,
totalmente inhibida y abstraída de todo el infierno que nos rodea
Mmuéstrame todo lo que has sufrido en silencio
muéstrame todo lo que has callado por otros,
tu híbrida naturaleza lacerante se arroja de manifiesto
sobre tus desconcertadas pulsaciones
en esta peregrina caravana de muerte melaza
mientras proliferas inconsistente fuera de tu envoltorio;
orquídea sibilina
ningún dolor vulnerará nuestra dicha,
es tu última ofrenda para saber cómo desaparecer
entre diluídas feromonas ignotas
que sabré como se deben conservar
en el aromático éter hasta el día de tu partida
Conoce más del autor de "Orquídea sibilina"