ORESTES

2025 Ago 15
Poema Escrito por
Saturno

Orestes se sitúa en la cima de los montes que,
Agazapado, continúa su ciclo en las colinas de trigo,
Mientras la cabaña de humo desaparece a la vista
De los más marginados mortales...
Cuando ve en el horizonte un charco de luz,
Se sorprende ante la grandeza
Que prospera sosegada en los cielos.
Orestes observa delirante;
Además, las mujeres que bajan por el río con sus patas
Comen lentamente de los pastizales y,

Absorbiendo la lumínica aurora de los Alpes,
Solicitan nuevamente la marea convulsa de aromas frescos.
¿Estará algún día escrito en sus espaldas?
¿Será Orestes la gran promesa de los hijos,
Sin que por vez primera el pecado
Otorgue letárgico el sueño,
Que por tantos años fue cedido en el amor?
¿Cómo es que en sentir más profundo,
Los mortales no creen beber de la nada,
Embriagando su virilidad
En una noche de pezuñas de ocre y jade?
Ah... Orestes se alza erguido por los tulipanes,
Restriega cada pétalo por sus gónadas y vislumbra en el trapecio,
Que caen ungidas de su fragancia
Las estrellas tiritantes, que se degradan y,
Corroídas por un sol reverdecido,
Se anuncian sumisas a la magia,
Dando todo de sí, sin apariencia alguna ni máscara,
Deleitando su sangre en el santuario de la silenciosa Hécate.
Otros dioses le amamantaron de suplicios.
Pero orgullosamente llano, desciende estéril,
Arrastrando bajo su gallardía su alarde primoroso,
Replicando con exactitud las fiestas hebreas,
Alabando sordamente,
Sordidamente a la Luna en su longevidad...
La verdadera diosa se siente desatada, caótica y primitiva.
Su manto de rubíes se desviste
Y echa su cuerpo desnudo en los campos en llamas.
Orestes olfatea que, aunque la diosa plenamente es de polvo,
Nada le habría de conceder el honor,
Que una divinidad causa en los más cercanos a los suyos.
Desgarbada y lujuriosa, la diosa lunar oprime delicadamente el ocaso,
Y de sus labios florece agua viva como un chorro de sangre santa y pura.
Los campos teñidos ahora de carmesí parecen oscuros,
Celebrando con sus ceremoniosos cantos la vida nueva de los inmortales,
Sabiendo que muy pronto en su no muy extensa palabra,
Los inefables habitantes moradores de la noche aluden a Orestes,
Dando la eternidad como si fuera una simple memoria de las estaciones pasadas...
Sin embargo, creo que los más hinchados de valentía preparan
Todas sus armas indulgentemente
Para reventar de furia la marea
Y pensar que los marinos ebrios pescan en su fragua la idea de la humanidad.
No en todos los casos Orestes había de morir,
La muerte siempre fue...
Junto a la euforia de su agitado corazón,
La venganza más dulce representada en un pacto.
Orestes ha de morir, bajo su propia mano...
Los centauros danzando alegremente, ostentando
Que la primavera los ha de bendecir con su gracia,
Hacen sus guirnaldas y tejen en el firmamento un bismuto de hojas secas de la vid.
Recostado brevemente por un atisbo de debilidad, Orestes
Ríe declarando que los huesos y las piedras son el ejemplo más acertado
Que podría llegar a tener la raza humana como su semejante:
"La blancura pertenece a la pureza del alma,
Por otro lado, amonestando su rebeldía,
Asedia con estruendo la perpetuidad"
Y no es sin duda la mente una sensación venenosa,
Orestes recibe sus dones...

2025 Ago 15

Saturno
Desde 2023 Sep 14

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