¡Oh Mendicidad! ¡Oh Necesidad! ¡Oh Mezquindad¡ ¡Oh Realidad! ¡Triste Lamento!


Exhaustiva mujer de antaño
Cabello cano, de leyendas y más,
Que vaga errante entre la gente,
Ante la pobreza voraz
¡Oh mendicidad!
En su faz; líneas marcadas yacen ya,
blanquecinos cabellos, piel delicada,
taciturna mirada de azul cielo,
mientras busca consuelo en la burda sociedad,
Anciana de cristal
Incomprendida, humillada,
ojos ciegos no la miran, no la miman,
Ignorada llora en una esquina,
Pocos la estiman.
¡Oh mezquindad!
Fue niña, conoció la juventud misma,
brilló algún día en sonrisas.
Seguramente los desdenes caminaron,
llegaron a prisa,
borraron su carisma, no volverá.
¡Oh Realidad!
Cuando todo acabe se llevará las penas,
borrará el egoísmo, bendecidos serán los cultos
y no los deshonestos,
ya no habrá más sufrimiento, tan solo recuerdos,
o plegarias de fieles sinceros.
¡Tiste lamento!
¡Oh Mendicidad!
¡Oh Necesidad!
¡Oh Mezquindad¡
¡Oh Realidad!
¡Triste Lamento!
Dejadle descansar.
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