No me olvido de respirar
Empiezo a pensar que no pertenezco a este planeta.
Busco un resquicio de humanidad
que haya olvidado extirpar de mi cabeza,
y me ensombrezco ante el hecho y la certeza
de que ya nada queda en mí,
nada que valga la pena.
Sostengo un soplo de aire fresco en mi interior
e intento inundarlo de energía,
lo uso de espada, y con tesón,
Pero la cura de un alma enferma
no está en el aire, ni en el valor,
no está en mis manos, ni en mis pulmones.
Tal vez resida en superar el temor
que emano por cada poro a borbotones.
Soy un ser inconcluso,
carente de la habilidad
para omitir la toxicidad del mundo.
Rabiosa y harta de inhalar un aire envenenado,
y ser yo misma la que exhala a esos monstruos
que ahora corren a mi lado.
No me olvido de respirar,
más bien, todo lo contrario,
ya que por suerte o por desgracia,
sigo haciéndolo a diario.
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