Monstruos en la habitación
Un día en una bochornosa mañana veraniega una pequeña niña que tomaba la siesta, las ventanas iracundas se aporreaban sin cesár y con los vientos del este un fantasma entró sin avisar.
Días y noches que pasaban enteras entre el reloj y su frenética carrera, pero como un inminente hecho o simple coincidencia a la pequeña niña llamada Isabela , del terror un fantasma la hizo su presa.
Y cuando el crepúsculo que se presentaba puntual, en el cielo una tiranía lunar y de las retorcidas sombras de la obscuridad, Isabela lloraba en completa soledad.
<< ¡AUXILIO!, ¡AUXILIO! >> ella gritó pues del viejo closet de la abuela una siniestra mirara salió, << ¡AUXILIO!, ¡AUXILIO! >> volvió a gritar y sin gran éxito ni remedio comenzó a dormitar.
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