Mi primer espejo (egocéntrica resistencia)
Nunca aprendí a ver mucho más allá de mi mismo,
en la lógica opuesta, necesaria para mi consciencia,
en la obligada mirada inversa que me era dictada,
la verdad que otros crean y nosotros aceptamos.
No vi más accidentes que mis propias fracturas,
un victimismo en que yo era la causa y el efecto,
y otros, algunos otros mundos que me rodeaban,
dejé que el mundo aconteciese sin mayor aviso.
A
en una instantánea que se quiso volver eterna,
en esa prudencia que aconseja la cordialidad,
me dormí plácido junto a mis propios laureles.
En la más distorsionada y la más perfecta imagen
con el forjado retrato de ese mi espejo primerizo
con mi cristal, mi coraza protectora y refractaria,
me entregue, no es fácil vivir con los ojos abiertos.
Cegado por la luz que yo mismo me autoproyecté
obnubilado en el más cómodo sueño Interminable
cesó todo y me dejé, dejando todas las razones
entre verdades olvidadas dejé mi segundo espejo.
Conoce más del autor de "Mi primer espejo (egocéntrica resistencia)"