Me preguntaron por ti
Una amiga me preguntó de nuevo,
—¿Por qué no estás con ella si la quieres tanto?
Pude decir que no me correspondes,
pude decir que no he caído en tu encanto,
pude decir que no es el momento
o que tienes ya a un enamorado,
pude decir todo eso pero no lo dije,
nada de eso es cierto y nada equivocado.
Deben entender que es complicado,
he pretendido que sé lo que hago
pero nada hago pretendiendo.
Deben entender que ya no soy niño
que como lápiz en punta al primer toque
tropieza sin importarle dónde o cuándo,
el amor no hará que no me equivoque,
ni que mi cuerpo no sienta el golpe,
no cambiará la actitud que de ti detesto,
no me pondrá a la altura de tu experiencia,
ni calculará de este arrebato el presupuesto:
podríamos terminar quebrados
cual ludópata con mal juicio,
dejemos las apuestas para los locos,
que por poco agradecer vivirán suplicio.
Un amigo nos contó a ambos su anhelo
de que terminemos juntos algún día,
le contestamos lo de siempre
en apurada y nerviosa armonía:
— Sólo somos amigos, nada más,
sólo amigos, hermanos de corazón.
Él miraba, confundido, sin poder decidir
si escuchar a sus oídos o a su intuición.
Supongo que en algo tendrá razón,
sino, ¿por qué nos desconcertamos?
debería ser fácil pronunciar palabra
que nosotros mismos acordamos.
Pero, si está en lo cierto, ¿qué hacemos?
seguir negando que hay chispas al vernos,
seguir buscándonos en otros besos,
retar al destino a ver si puede vencernos.
Pero, si está en un error perdido,
¿por qué acertar tanto me molesta?,
será que cambié de opinión con los años,
será que la pasión despertó de su siesta,
será que mi corazón odia a mi cabeza,
o le juega una broma pesada y violenta,
será que tú también mudaste de parecer...
y si es así, ¿por qué dejas que le mienta?
Una de tus amigas vio mis ojos
brillar de emoción al ver que pasabas,
al volver cuestionó mi mirada ilusa,
me preguntó si acaso tú me gustabas.
Me quedé callado, ignoré su duda,
un gran esfuerzo para no ser evidente,
gracioso pues mientras más lo oculto
mayor certeza le brindo a la gente.
Daba vueltas la intriga en mi mente,
¿qué es este sentimiento que escuece?,
¿qué clase de fuego abraza con zeta,
con la misma fuerza que abrasa con ese?
Sé que como tu hermano te cuidaré,
a la vez que no puedo evitar odiarte;
sé que vivo en esta amistad satisfecho,
a la vez que me muero por besarte;
me hartan tus caprichos de niña,
me derrito al oír tu voz de miel;
te evito y aún te sueño en desvelo,
te evito y aún soy lienzo de tu pincel;
mi enigma favorito es adorarte
lo merezcas nada y completamente,
eres experta en herir a quien te quiere,
y yo agonizo, pues te amo profundamente.
Me preguntaron por ti, no fue mi culpa,
son ellos los obsesionados con mis despistes,
¿qué hago, si cuando dejo de pensarte
viene el mundo y me recuerda que existes?
¿Qué hago con el amor que arde?
No pidas que lo apague, ¡qué tormento!
Si me preguntan qué siento por ti,
diré la verdad... yo por ti todo, todo siento.
Conoce más del autor de "Me preguntaron por ti"