Le pregunté ¿me quieres?
Ando, no sé, enfadado
A disgusto, amargado, si; amargado suena bien. Al menos es lo que mejor describe este trago que no termino de pasar, éste mal gesto que trae mi cara, ésta incertidumbre de no saber, de dudar, de no ser nada más. Hace poco que he llegado del trabajo, me recibe una sonrisa franca, un meneo de cola del testarudo perro que piensa que con él voy a jugar. Si supiera que apenas y he saludado al vecino que siempre amable me regala un "¡buenos días!" Que perro tan tonto; si al menos pudieras hablar para platicarte todas las cosas que traigo dentro y, me pudieras aconsejar, cómo o de qué manera me puedo quitar, ésta boca amarga, esta desdicha, esa mala cara, trato de ver en tus ojos, una muestra de que me entiendes, pero no, sólo mueves la cola y te tiras boca arriba, esperando las cosquillas de todos los días. Notas que no estoy de buenas, me hueles, lo entiendes y te sientas a mi lado y juntos los dos en la pared recargados, dejamos pasar el tiempo, me pones tu mano sobre la pierna y a la par tu cara, entonces sé que me comprendes, que te duelen las heridas de mi alma, me miras y noto que sonríes y me rio contigo, acaricio tu cara y eres tan feliz y, decido ser feliz contigo y te abrazo, te aprieto y lo que es mejor; me quieres, y se van todas mis amarguras. Termino confesandote el motivo de mis hieles, pasa que a la hermosa chica, si la de cabello suave y ojos hermosos de color café; le pregunté
-¿me quieres?-
Y no recibí respuesta, y me molesta pues ya pasaron cinco minutos y creo que de mi; ya no se acuerda.
Si, ven perro, te voy a jalar las orejas y a querer como a ti te gusta, es más, ¡vamos a jugar cosquillas! Ésta tarde, solo tú cuentas.
Le pregunté si me quiere, extracto de " Amor de un viejo", todos los derechos reservados, 19/08/2021.
Adrián, México.
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